La asistencia sanitaria está sometida a la influencia de una sociedad dinámica que demanda cada vez una mayor calidad y orientación a las necesidades del ciudadano.
Aunque el laboratorio clínico es una de las opciones habituales para dar respuesta a las necesidades asistenciales, en determinados casos puede valorarse la realización de algunas
pruebas de laboratorio en otros lugares diferentes del laboratorio central, siempre y cuando esto no implique un descenso en la calidad y la fiabilidad de los resultados.
Distintos avances tecnológicos y la incorporación de microtecnología en instrumentos de reducido tamaño han hecho posible el acercamiento de muchas pruebas de laboratorio al paciente. La realización de estas pruebas en el lugar de asistencia al paciente es una opción que permite determinar ciertas magnitudes biológicas donde y cuando se necesita. De esta manera, se puede conseguir fácilmente determinada información en un corto periodo de tiempo y así evitar demoras en el diagnóstico, sucesivas consultas y desplazamientos del paciente.
La detección de urea en el aire espirado del paciente es una de estas pruebas fácilmente descentralizable, ya que los equipos necesarios para realizarla pueden ser de tamaño reducido. Esto facilita la implementación de esta prueba en espacios pequeños, como un consultorio, una sala de extracciones o una sala de curas o en zonas alejadas del personal asistencial especializado,
El tiempo de espera hasta obtener el resultado es mínimo, de unos pocos minutos, lo que puede permitir que en una misma consulta se establezca el diagnóstico y se instaure el tratamiento. En una segunda visita se podría confirmar la remisión de la enfermedad y suspender la terapia.
